¿Sabías que tener un gato en casa va más allá de la compañía? Estos felinos, a pesar de ser a veces esquivos, demuestran su cariño de maneras únicas y aportan innumerables ventajas a nuestro bienestar. Especialmente en momentos de estrés o depresión, perros y gatos se han mostrado como acompañantes insustituibles que contribuyen a nuestro bienestar. ¡Descubre 5 beneficios respaldados por la ciencia!

1. Reducen el estrés y la ansiedad: Acariciar a un felino disminuye los niveles de Cortisol, la hormona relacionada con el estrés, y se cree que incrementa la producción de ondas theta cerebrales, que se producen en estados de relajación y calma profunda. El contacto con un gato o animal de compañía activa los centros del placer en el cerebro y modera los circuitos de la ansiedad, lo que nos hace sentir bien, acompañados y queridos, y nos ayuda a afrontar mucho mejor las dificultades. Convivir con un gato nos relaja y nos ayuda a combatir el estrés, permitiéndonos contarle nuestras preocupaciones y así eliminar sentimientos de ansiedad
2. Proporciona compañía y apoyo emocional incondicional: Los gatos, al igual que los perros, se muestran como confidentes cercanos y siempre están disponibles y accesibles. Ofrecen compañía, seguridad y protección, lo que puede ayudar a mermar la soledad al estimular el contacto físico y la comunicación afectiva. Un 67% de las familias afirma que su gato está siempre presente cuando lo necesitan, y el simple hecho de pensar en ello les reconforta. Nos aportan el contacto físico indispensable para encontrarnos bien emocionalmente.
3. Contribuye a una mejor salud física: Convivir con un gato se ha asociado con la disminución del estrés, la reducción de la presión sanguínea y, por lo tanto, un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares. Además, el contacto con microorganismos fortalece las defensas de los más pequeños, haciendo que en casas con mascotas disminuyan los casos de alergia o asma. Los niños que viven con un gato suelen desarrollar tolerancia inmunológica a los felinos.

4. Fomenta la autoestima y el desarrollo socioemocional: Los animales de compañía brindan una aceptación incondicional, carente de juicios, y dan apoyo incondicional, algo que a menudo las personas no obtienen de familiares o relaciones sociales. Este hecho favorece la expresión de sentimientos y tiene un impacto positivo en la autoestima. La presencia de animales en casa también refuerza la seguridad y confianza en sí mismos de los niños, ya que las mascotas no se ríen si se equivocan y no los juzgan.
5. Incrementa el bienestar general: Mirar al gato nos aporta alegría y bienestar, y hace que estemos más relajados. Las mascotas, como los gatos, pueden cambiar nuestra forma de ver el mundo, y las familias que disfrutan de su presencia en casa consiguen que los hijos establezcan un vínculo emocional muy fuerte que marcará su desarrollo afectivo y social. Además, el contacto físico con las mascotas incrementa los niveles de oxitocina, hormona relacionada con el amor y el contacto, y aumenta la producción de serotonina y dopamina, hormonas fundamentales en la relajación.
¡Anímate a explorar el maravilloso mundo de la convivencia felina! Eso sí, recuerda que tener una mascota es una gran responsabilidad que debe ser muy meditada, consciente y comprometida, en un marco de respeto hacia los seres vivos
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