LENGUAJE FELINO: Cómo entender lo que tu gato quiere decirte

¿Alguna vez sentiste que tu gato te está hablando con la mirada, los maullidos o hasta con la cola? No estás tan lejos de la realidad. Aunque los gatos no usan palabras, tienen un lenguaje riquísimo que les permite comunicarse con quienes los rodean. Aprender a interpretarlo puede mejorar su bienestar y fortalecer el vínculo entre ustedes.

1. Lenguaje corporal: lo que su cuerpo revela

Los gatos se expresan mucho más con su cuerpo que con sonidos.

  • Cola erguida y relajada: se siente seguro y feliz.
  • Orejas hacia adelante: está curioso y atento.
  • Orejas hacia atrás o planas: se siente amenazado o molesto.
  • Pupilas dilatadas: puede estar asustado o muy estimulado.
  • Movimiento lento de parpadeo: ¡Es un “te quiero” felino!

👉 Tip Mishmoso: devolvele ese parpadeo lento, es una forma de comunicarle que también lo querés.

2. Maullidos y sonidos: su voz emocional

No todos los maullidos son iguales. Prestá atención a:

  • Maullido corto y suave: saludo o búsqueda de atención.
  • Maullido insistente y fuerte: hambre, estrés o necesidad urgente.
  • Ronroneo: generalmente placer o calma, pero también puede usarse para calmarse a sí mismo si no se siente bien.
  • Bufidos o gruñidos: signos de miedo o agresión. Dale espacio.

3. Conductas que comunican

Algunas acciones tienen un significado claro:

  • Frotarse contra vos: marca con su olor, muestra cariño y pertenencia.
  • Amasar con las patas: comportamiento heredado de la infancia, indica que está cómodo y feliz.
  • Traer «regalos»: muestra de afecto o instinto cazador.
  • Esconderse: puede sentirse inseguro o estresado. Observá si hay cambios en el entorno.

4. Contexto y personalidad: cada gato es único

No todos los gatos se expresan igual. Algunos son más vocales, otros más corporales. Conocé su rutina, observá sus reacciones y respetá su ritmo. La clave está en la empatía y la paciencia.

Aprender a escucharlos cambia todo

Entender a tu gato es una forma de quererlo mejor. Con atención, respeto y práctica, podés aprender a leer sus señales y darle el entorno que necesita para sentirse seguro, amado y feliz.

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